viernes, 22 de julio de 2011

It all ends...

Soy una mala fan y una mala blogger, lo sé e intentaré remediarlo pero ahora necesito explicar todo este embrollo y para ello necesito la ayuda de dos de mis grandes amigos: el zumo de calabaza que en realidad es de naranja (me hace ilusión pensar que estoy tomando algo mencionado en Harry Potter xD) y mis figuritas de chocolate en las que por supuesto hay ranas.

El 15 de julio fue el estreno de la última parte cinematográfica de la saga que marcó mi infancia y yo, como buena friki, estube desde una hora antes con mi grupo de amigos esperando para entrar y las lágrimas corrienron libre por mis mejillas cuando comenzó a sonar la canción que siempre ponen de introducción (que conste que yo soy una persona muy sensible y que es muy fácil hacerme llorar, aasí que nada de burlas demasiado crueles).
La película me encantó a pesar de que omitieron partes que yo quería ver, como por ejemplo la historia de Arianna Dumbledore, que me pareció demasiado vieja; o la muerte de varios personajes (no diré cuales porque eso sería hacerle spoiler a las personas que todavía no han visto la película y no se han leído los libros). Hubo un momento, concretamente tras la muerte del profesor más apreciado por mi persona; en el que las lágrimas comenzaron a salir a borbotones y no pasaban cinco minutos seguidos sin que yo llorase, ya fuera de alegría o tristeza.

Adiós infancia dijeron algunos cuando se terminó, y yo no puedo estar más en desacuerdo con ellos: me he gastado un pastón en libros y películas y yo todavía soy esa niña que creía que cuando cumpliera once años una lechuza traería una carta firmada por McGonagall (yo sigo diciendo que me mandaron a una lechuza algo olvidadiza...Esa carta llegara sí o sí.), y no creo que sea malo que yo siga creyendo que ese mundo existe, después de todo Carroll y Tolkien también se inventaron un mundo y les fue de maravilla.
Pues eso, que yo y mi frikismo por esta saga venimos de la mano y que no pienso dejar de sonreír cuando veo a la gente cuchichear sobre mi camiseta de "Keep Calm and Expecto Patronus" o cuando jugueteo con las corbatas de las Casas que mis amigos tienen. Os dejaría una foto para que vieraís lo mona que iba ese día, pero mi camara recibió el beso del dementor y se quedó peor de lo que ya estaba.
Y por último, y no es algo demasiado relevante, os presentaré los motivos por los que he estado tan desaparecida:
1. Mis clases de ballet todos los días durante una hora y media, también conocidas como lecciones de masoquismo si no estás cerca de ser bailarina profesional, por lo que yo suelo terminar bastante agotada.
2. Resaca post-película, consistente en ver por megavideo toda la película varias veces.
3. Este es el más increible de todos: tengo un resfriado por haberme confiado de que es verano y no haber cogido la toalla en cuanto salí de la piscina, sí, lo sé, soy tonta.

Espero no haberos aburrido y que vosotros lo esteís pasando mejor que yo.